El peligro de querer tener éxito demasiado rápido
Últimamente estoy observando una tendencia que me preocupa bastante:
Querer tener éxito rápido.
Sin proceso.
Sin recorrido.
Solo mirando el resultado.
Y sinceramente, creo que eso es un error.
La falsa idea del éxito inmediato
Lo siento si eres una de esas personas que ahora mismo siente ansiedad por conseguir resultados rápidos.
Pero quédate hasta el final porque quiero explicarte por qué pienso así.
Cuando solo vemos el resultado del trabajo de personas que llevan años construyendo sus negocios a pico y pala, acabamos creyendo algo muy peligroso:
Que nosotras también deberíamos conseguirlo rápido.
Y no.
La realidad no funciona así.
Lo que ocurre es que nos creamos una idea totalmente irreal de lo que significa tener un negocio exitoso.
Y cuando digo exitoso, no hablo de facturar millones.
Hablo de tener una empresa que nos permita construir la vida que queremos.
El problema es que esa expectativa irreal provoca dos cosas:
- Ese “¿y si yo también pudiera?” que nos revoluciona por dentro.
- Y después la frustración de pensar: “mierda, no lo he conseguido”.
Así que déjame darte mi punto de vista.
Quizás ahora estés pasando por un momento complicado y te ayude leer esto.
O quizás algún día te acuerdes de este episodio cuando te toque atravesarlo.
Fracasar también forma parte del camino
A lo largo de mi trayectoria profesional he acumulado muchos fracasos.
Esto ya te lo he contado alguna vez.
Pero hay algo importante:
Nunca he decidido tirar la toalla.
Lo que he hecho siempre ha sido revisar.
Recalcular.
Ajustar rumbo.
Como decía el otro día mi querida Indira, una alumna del programa FARO:
“Ajustar vela”.
Y sí, me encantan las comparaciones marineras.
Cuando algo sale mal
Cuando lanzamos un producto, un servicio o una idea al mundo, solo pueden pasar dos cosas:
- Que salga bien.
- O que salga mal.
Si sale bien, genial.
Has encontrado una fórmula que te ha funcionado a ti en ese momento concreto.
Pero ojo:
Eso no significa que hayas encontrado una fórmula mágica universal.
Lo que funciona para una persona no necesariamente funciona para otra.
Y lo que hoy funciona, mañana quizás no.
Esto no es matemático.
No existen recetas exactas.
Lo que hago yo cuando fracaso
Porque sí, querida.
Yo también sigo fracasando de vez en cuando.
Así es tener una empresa.
¿Y qué hago cuando algo no sale?
Pararme y analizar.
Y esto es clave:
Parar y analizar.
Preguntarme:
- ¿Qué puede estar pasando?
- ¿Mi público realmente quiere esto?
- ¿Era el momento adecuado?
- ¿He sido realista con mis objetivos?
Porque muchas veces el problema no es que seas mala en lo que haces.
Simplemente:
- Has lanzado algo que tu público no necesita.
- Lo has lanzado en mal momento.
- O has querido correr demasiado.
Y esto último pasa muchísimo.
Si nadie te conoce todavía, no puedes esperar resultados gigantes.
Y decir esto quizás no vende humo.
Pero sí evita frustraciones innecesarias.
La única manera de encontrar lo que funciona
La única manera de dar con la tecla es probar.
No significa tirarlo todo por la borda.
No significa empezar de cero.
No significa hacer lo que todo el mundo te diga.
Significa:
- Parar.
- Recalcular.
- Y seguir probando.
Hace tiempo decidí empezar a hablar más de esto.
Aunque a veces parezca menos atractivo que prometer resultados rápidos.
Pero sinceramente:
Si esto ayuda aunque sea a una sola persona a entender que el fracaso es parte del camino, entonces ya merece la pena.
Yo también tengo días malos
Yo también tengo días malos.
Y lanzamientos que salen fatal.
Así que si hoy estás frustrada…
Si sientes que tu negocio no avanza como te gustaría…
Para.
Recalcula.
Y pide ayuda.
Y voy a decir algo más, aunque quizás abra otro melón incómodo:
El mejor momento para pedir ayuda no fue ayer. Es el momento en el que te das cuenta de que la necesitas.
Así que si te has dado cuenta ahora, está bien.
No llegas tarde.
No estás sola en esto
Quiero despedirme recordándote algo importante:
No estás sola.
Emprender es duro.
Muy duro a veces.
Y aunque el “mal de muchas” no resuelva los problemas, sí ayuda saber que no eres la única atravesando ciertos momentos.
Todas las personas que hoy admiramos tienen detrás un recorrido enorme.
Con errores.
Con fracasos.
Con aprendizajes.
Roma no se construyó en un día.
Ni un negocio tampoco.
Así que te mando mucho amorcito.
Tanto si hoy estás bien, como si hoy estás agotada.
Y si quieres que te ayude…
Si sientes que necesitas acompañamiento, puedes apuntarte a mi lista prioritaria.
Yo misma te avisaré cuando tenga hueco para trabajar contigo.
Tanto en las sesiones individuales de CLARIDAD Y FOCO como en mi programa grupal FARO.
Porque a veces lo que más cambia un negocio no es una estrategia.
Es dejar de sentir que tienes que sostenerlo todo sola.