Sobre agradecer más
Tengo la sensación de que, en general, agradecemos poco.
Y me incluyo, porque aunque suelo tener épocas en las que me pongo el reto de agradecer durante 21 días —e incluso tengo mi propio diario de agradecimiento que cubro por las mañanas—, hay temporadas en las que no lo hago.
Y cuando dejo de hacerlo, lo noto un montón.
Qué cambia cuando agradezco cada día
Te cuento las diferencias y los beneficios que a mí me aporta agradecer cada día tan solo 3 cosas.
Por un lado, cuando entro en el mood de agradecer, siento que conecto mucho más rápido con lo positivo.
Con las cosas bonitas que hay en mi vida y en mi entorno.
Noto que veo el lado bueno de las cosas con más facilidad y que no me enfoco tanto en lo oscuro, en lo feo o en lo que no me interesa alimentar.
Agradecer escribiendo
Yo suelo agradecer escribiendo en mi libreta.
Y el ejercicio de la escritura me ayuda mucho a conectar mi mente y mi corazón.
Sé que esto puede sonar muy holístico, pero creo firmemente que tiene que haber una explicación científica para esto.
Para mí, el simple gesto de coger el bolígrafo y juntar el dedo índice y el pulgar ya significa algo:
Mente y corazón se unen.
Esto es importante para mí porque soy una persona de extremos: muy racional y muy emocional.
Estoy buscando ese equilibrio en terapia y me está ayudando mucho.
Creo que, durante mucho tiempo, mi parte racional funcionó como mecanismo de defensa. Si soy un ser muy emocional, necesito meter mucha mente para “controlar” esa ola de emociones.
La cuestión es que equilibrar mente y corazón, ponerlos cara a cara, me viene muy bien.
También escribimos poco
Siento que hoy no solo agradecemos poco.
También escribimos poco.
Así que practicar la escritura me parece maravilloso.
Lo hago también para complementar esa terapia de la que te hablo y mi psicóloga dice que es fenomenal, así que doble check a la escritura.
Cuando agradezco 3 cosas al día soy capaz de ver lo pequeño de la vida.
Aquello que me hace realmente feliz.
No suelo agradecer cosas enormes como tener un piso que me encante.
Suelo agradecer cosas como:
- Tener salud para levantarme hoy de la cama.
- Poder tomarme un aguacate rico para desayunar.
- Darle un beso a mi amoriño cuando se va a trabajar.
Esas cosas pequeñas que son oro puro para la vida.
Cuando dejo de hacerlo
Cuando no agradezco, me ofusco antes.
Tengo menos paciencia ante las cosas que pasan.
En serio, es muy fuerte, pero me convierto en una persona de mecha corta cuando no estoy conectada con lo bonito de la vida.
Cuando me desconecto de lo que de verdad me importa, no estoy alineada.
Y puedo convertirme en un pequeño Grinch.
Bueno, en realidad no tanto… pero lo suficiente para mí.
También noto que empiezo el día un poco cruzada.
¿Sabes eso que dicen de que hacer la cama por la mañana ayuda a que tu mente empiece el día con sensación de logro?
Pues cuando no hago mi agradecimiento, siento que me falta ese primer check del día.
Encuentra tu manera
Hay gente que agradece por la noche.
Otra gente asocia ese hábito a una tarea que ya hace, como lavarse los dientes.
Es una buena estrategia y yo misma la rescato a veces cuando no escribo.
La cuestión es que seas capaz de agradecer, sea como sea y donde sea.
Puede ser algo tan sencillo como escribirle un WhatsApp a tu madre para darle las gracias por las albóndigas que te cocinó y te llevaste en un tupper.
O agradecerle a tu pareja que haya puesto a calentar el baño antes de ducharte.
Lo que sea.
Por pequeño que parezca.
Haciendo este ejercicio vas a aprender a estar atenta a lo positivo de la vida.
Que son muchas cosas, aunque no siempre las veamos.
El agradecimiento también se contagia
Si decides agradecer a las personas que te rodean, vas a ver cómo ellas también empiezan a coger ese hábito.
A mí me ha pasado y es muy guay.
No porque necesites que te agradezcan —que igual no—, sino porque vas esparciendo tu semilla del agradecimiento.
Y ver cómo cada vez más personas se suman a agradecer me motiva muchísimo.
Creo que el mundo es un poco mejor cuando nos agradecemos más.
Un poquito de reflexión
Me gustaría que te preguntaras cuánto tiempo dedicas realmente a agradecer.
O cuántas cosas agradeces.
¿Estás haciendo este ejercicio?
Si no lo haces, proponte hacerlo durante 21 días.
Un agradecimiento al día.
Así empecé yo y luego me enganché.
También puedes usar tus redes sociales para hacerlo.
Yo lo hago de vez en cuando.
No solo te ayuda a crear contenido para stories, sino que además estás agradeciendo y conectando con tu audiencia.
3 por 1, amiga.
Gracias por estar aquí
Este post se acaba y no podía terminar de otra manera que dándote las gracias por estar hoy leyéndome.
Si quieres trabajar tu mentalidad de agradecimiento y, sobre todo, tu mentalidad emprendedora conmigo, cubre el formulario para apuntarte a mi lista de espera prioritaria.
Serás la primera en enterarte si me quedan plazas libres para que trabajemos juntas.